Hace ya años que compartí piso en mi época estudiantil. Fue toda una experiencia. Mis compis eran majas, pero tenían un gusto insano por el guarrerío y la mugre y, la verdad, por eso de "donde fueres haz lo que vieres" me infecté yo también del virus de la porquería. Los turnos de limpieza brillaban por su ausencia y, demostrando una gran capacidad de adaptación, a las pocas semanas ni siquiera yo los echaba de menos. Los platos y las cazuelas se lavaban cuando ya no tenías donde comer o donde cocinar, el suelo se barría cuando las pelusas te daban ya los buenos días, el baño... bueno en el baño corría el agua y usábamos jabón así que no veíamos la necesidad de mucho más. Ahora me sorprende recordarlo, pero en aquel momento me parecía todo muy normal. Como ahora he aprendido algo de microbiología voy intentar poner mis recuerdos en contexto "microbiológico". He oído en la radio que en EEUU se hizo un estudio en 1.200 hogares y se encontraron más de 5.00 bacterias y...