Paco era profesor, igual que Maite. Durante toda su vida habían dado clases de lengua a adolescentes en distintos institutos de su ciudad. A ambos les gustaba viajar y hablaban cinco idiomas. Habían pasado largas estancias en el extranjero y fue en una de ellas cuando los conocí. Teníamos largas charlas y disfrutaba mucho con las historias de Paco. Era un lector infatigable y también le gustaba mucho el cine y podías pasarte horas escuchando cómo te contaba alguna de sus lecturas o sus últimas películas, siempre con un giro divertido y sorprendente. Tenía mucho sentido del humor y le encantaba contar historietas imitando las voces de sus protagonistas. Era de una inteligencia vivaz y muy hábil socialmente, un magnífico conversador. Hace unos años, en una visita que les hice, me contó la misma historia dos veces en el transcurso de un mismo fin de semana. En ese momento no le di mayor importancia. Siempre habíamos tenido algunas anécdotas que nos encantaba que nos repitiera y esta era...