Las personas siempre hemos estado fascinadas por los ciclos de la naturaleza y los hemos usado como base para medir nuestro tiempo y organizar la vida cotidiana. Ya en el paleolítico existen vestigios de lo que se cree son antiguos calendarios lunares de 20.000 años de antigüedad en varias cuevas de la cornisa cantábrica como El Castillo, La Pasiega o El Pindal. Milenios más tarde, en el creciente fértil, los pueblos de Mesopotamia utilizaban distintos calendarios lunisolares hasta que fueron unificados todos bajo el de Babilonia en el II milenio A.C. Mientras, en Egipto, ya llevaban 1.000 años utilizando un calendario solar al que habían llegado tras advertir que el río Nilo crecía e inundaba la fértil vega en periodos de 365 días. Los pueblos griegos también tuvieron sus calendarios, de hecho, el más conocido de entre ellos, el calendario ático, se instauró en el 776 A.C. y se dejó de usar en Europa en la Edad Media. El calendario actualmente rige nuestra vida desde 1582 es el g...