Nos piden hablar sobre nuestra disposición inicial hacia la ciencia y, como muchas cosas, la mía ha cambiado con el tiempo pasando desde la indiferencia más absoluta a la negación de sus virtudes, para llegar actualmente a rendirme ante sus bondades y maravillarme delante de sus posibilidades, tanto como para querer dedicar mis pocos ratos libres al estudio de distintas disciplinas a través de este Máster de Cultura Científica. Este viaje no creo que sea personal e intransferible por lo que paso a contaros cómo lo he ido viviendo. En la escuela, las enseñanzas no las sentí separadas en disciplinas científicas y no científicas. Mi percepción era de un conocimiento en diversos campos a los que me acercaba con curiosidad infinita. Observaba y experimentaba con los saberes que recibía, y algunos los encontraba más cercanos a mis intereses cotidianos que otros. Cualquier contenido que sirviera para poder entender mejor a otras personas, cómo vivían, cómo pensaban, conocer otros luga...