Una cueva oscura, hace 30.000 años. El aire es frío y huele a humedad y al sebo que se quema en la lámpara. Puedes oír las gotas que caen de las estalactitas al suelo, como un metrónomo ancestral. De repente, un golpe seco a una de ellas rompe el silencio. El sonido del primer golpe se amplifica por el eco de la cavidad. Siguen golpeando la roca en distintos sitios y surgen distintos tonos: la roca y el eco producen un ritmo y nace la música. Este código de ritmos no era solo entretenimiento; fue uno de los primeros lenguajes simbólicos de nuestra especie. En la prehistoria existieron manifestaciones simbólicas que han dejado sus rastros en ajuares funerarios, pinturas y esculturas, pero otras como los adornos corporales o la música y la danza no fosilizan. Eso no quiere decir que pongamos en duda su existencia en tiempos paleolíticos, si no que tenemos que saber leer las evidencias e ir más allá de la simple observación visual para constatarlas. ...
Cultura científica