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Mostrando las entradas etiquetadas como mujeresyciencia

Una caja para la curiosidad

Siendo sincera consigo misma, María pensó que no necesitaba otros zapatos. Volvió a mirar el cuero marrón y la sencillez de sus formas y notó que empezaba a sentirse arrepentida por la compra. En el zapatero de su casa había varios pares y, aunque ninguno era nuevo del todo, tenía que admitir que aún estaban en buen uso. “No ha sido solo por la caja. No me he comprado unos zapatos solo por una caja de cartón, ¡qué tontería!”-se dijo. Pero en el fondo sabía que se engañaba y que su compra estaba motivada por la C. Necesitaba una segunda caja para la C. Llevaba varios años pidiendo a familiares y amigos que le guardaran sus cajas de zapatos y ya tenía las 27 que le habían hecho falta hasta entonces, pero quería una más. Hacía tiempo que ya nadie le traía ninguna y la necesidad la apremiaba. Tenía las cajas apiladas en cinco montones, cada una con una letra, colocadas por orden alfabético, en un rincón del salón. Así era fácil moverlas y abrirlas cuando tenía que incluir una nueva ficha y...

Silveria Fañanás: una conversación imaginaria

-“Muchas gracias por permitirme tener con usted esta conversación, señora Silveria”. - “Faltaría más, moceta. No me cuesta nada y, además, Santiago está metido en el laboratorio y no va a salir en horas así que charlar contigo me mantendrá entretenida. Me has dicho que has venido a que te hable de mi vida, pero yo no soy importante, el importante es Santiago, ¡que tiene hasta un premio Nobel!” -“Sí, pero usted habrá tenido algo que ver en el asunto, seguro…” - “Bueno, algo hay, algo hay…pero el listo e instruido es él, yo apenas fui unos años a la escuela en Huesca. Allí es cuando lo conocí…” -“Y se enamoraron…” - “Quita, quita…¡que me iba yo a enamorar con lo bruto que era! Eso vino después. ¡Lo que tenía yo era miedo a que me desgraciara con una piedra! Nos tenía a todo el barrio atemorizado porque era un matón, siempre metido en líos, peleando con todos. Se liaba a pedradas a la mínima y se escondía a asustarnos cuando salíamos de la escuela.  A mí gracia no me hizo en ese momen...